En un pequeño pueblo, cerca de todas partes y lejos de ninguna, en Madrid, al oeste, no lejos de El Escorial, en 1991, comenzó el sueño de producir un queso cercano a las tradiciones y a las tierras de la Sierra Oeste. Un queso que pudiera ser de alta calidad, con leche de cabras autóctonas de la sierra madrileña, que por su fabricación e ingredientes fuera el queso natural por excelencia, comestible en su totalidad.